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Chenonceau, el castillo de las damas

Belleza, amor, refinamiento y pasión. En el Loira existe un lugar insignia, del empoderamiento femenino. Toma nota para tus próximas vacaciones.

Por: Maricruz Pineda Sánchez

    Construcciones medievales que evocan los cuentos de hadas. Naturaleza vestida de verdes, ocres y púrpuras. Enormes y deslumbrantes jardines cuyo diseño quita el aliento. Entre iglesias, palacios, fortalezas, abadías y monumentos, en esta región, hay más de setenta lugares que vale la pena visitar.

Pero sin duda, uno de los que destacan por sobre los demás, tanto por su estética como por las historias que guardan sus paredes, es el Castillo de Chenonceau cuyo origen, se remonta al siglo XVI.
Blanquísimo, de suaves y sensuales líneas curvas que se reflejan sobre el río y un fascinante halo de misterio y seducción, se trata del escenario en donde diversas mujeres que marcaron la historia de Francia, crearon su mundo particular y tomaron las riendas de su destino.

Duelo por un rey

Katherine Briçonnet, una de sus dueñas originales, se arriesgaría a romper las reglas de decoración y arquitectura de la época. Posteriormente, el recinto sería confiscado a sus dueños y otorgado a Diane de Poitiers, la favorita de Enrique II, como prueba de su amor.

Inteligente y bella como pocas, pese a ser dieciséis años mayor que él, Diane atrapó el corazón del monarca desde que él era un adolescente y se mantuvo ahí hasta su muerte. Influyó en importantes cuestiones de estado y hasta lo instó a cumplir con sus deberes conyugales en el lecho de su esposa, cuando él tuvo que contraer matrimonio forzado con Catalina de Médici.

Diane cuidaba su esbelta figura con una dieta frugal preparada especialmente por los cocineros del castillo y diariamente montaba a caballo por sus terrenos, para mantener sus músculos firmes. Dormía sentada para no arrugar su rostro y tomaba una pequeña cantidad de polvo de oro diluido en vino, con la creencia de que así conservaría la luminosidad de su piel. Sus escotes rectos y las exageradas mangas abullonadas de sus vestidos, marcaron tendencia en la moda de entonces. 

Catalina parecía tolerar la presencia de la amante de su marido. Pero cuando éste murió accidentalmente, herido en el ojo durante un duelo amistoso tal y como lo había profetizado Nostradamus, dejó entrever el rencor guardado. La reina impidió que los amantes se despidieran, no permitió que ella asistiera al funeral, le reclamó las joyas de la corona que tenía en custodia y la arrojó de Chenonceau para instalarse en él, borrar sus huellas y regir desde ahí, los destinos del país.

Diane moriría poco tiempo después. Aunque se especuló que había sucumbido envenenada por su rival, estudios recientes han constatado que el oro con el que trató de eternizar su belleza, fue el que al cabo originó su fallecimiento.



Posteriormente y siempre dominado por mujeres, el château sería el convento que guardaría el dolor de una viuda, se convertiría en bastión de la Revolución Francesa, operaría como salón de tertulias literarias en el Siglo de las Luces y sería hospital y centro de la Resistencia durante las guerras mundiales.

En la actualidad, es una de las atracciones turísticas más valoradas de Francia. Visitarlo es sumergirse en su profunda huella femenina y llenarse de su energía.

Chenonceau cuenta con salones que conservan mucho de la increíble decoración y mobiliario de la época. Su museo alberga obra de Rubens, Tintoretto, Murillo y otros importantes artistas. En sus emblemáticos jardines, que muchos piensan que superan a los de Versalles, hay un laberinto.

Además, posee sus propios viñedos con los que se elabora un vino con denominación de origen.Por si fuera poco, también ofrece paseos fluviales y festivales temáticos.

www.chenonceau.com/en/

Delia Romo Purroy, representante en México de Chenonceau y directora de Wines Experience, una empresa dedicada a diseñar experiencias de lujo, distinción y alta exclusividad, para clientes exigentes que gustan de experiencias gastronómicas, vinícolas y culturales realmente especiales e inolvidables.

“A la manera de los diseñadores de alta costura, nuestra empresa se ha especializado en elaborar propuestas de alta gama a la medida”, dice Delia. Y en el caso de este mágico lugar, la experiencia puede ir desde proporcionar alojamiento en el castillo, degustar un menú y catas personalizadas, tener acceso a espacios vedados al público o tomar un curso con el maestro floristero, para aprender a elaborar los asombrosos ramos florales que adornan las principales habitaciones, entre otras cosas.  

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