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Por qué debes viajar sola, al menos una vez en tu vida

Las mujeres estamos viajando más que nunca y además, lo estamos haciendo solas. No es casual. Nuestras escapadas sin compañía son la consecuencia y también una de las causas, por las que ahora somos más fuertes, libres y felices.

Por Maricruz Pineda Sánchez

Viajar es una de las mayores fuentes de conocimiento, bienestar y cambio del ser humano. Conocer nuevas culturas, cambiar de paisaje y probar comida diferente, activa las sinapsis cerebrales, mejora la capacidad cognitiva y reduce el riesgo de muerte prematura. La psicología del viajero nos da evidencia de que una travesía perfecta es capaz de curar ansiedad, estrés, miedos, fobias o bloqueos emocionales. 


Nada mal cuando la terapia consiste en montarse la mochila al hombro o echar a rodar la maleta. Pero las cosas siempre se pueden poner mejor y esto ocurre con las mujeres viajando en solitario. Maricela Solís, una experimentada agente de viajes, afirma que lo que antes era una rareza, ahora es lo común: “Desde el 2013, las cifras de mujeres viajando por negocios, retiro o vacaciones, se incrementado notablemente”. 


En los tiempos del empoderamiento femenino, estas escapadas resultan claves porque nos conectan con lo más fuerte y vital de nuestra naturaleza, explica a su vez la psicoterapeuta Rosa Tamez: “Cuando nos alejamos de lo conocido y salimos de nuestra zona de confort, es más fácil que surja esa parte creativa, intuitiva, libre y poderosa que nos permite comprender quienes somos, entender lo que queremos y saber cómo darnos lo que necesitamos”.

Viajar a solas nos hace andar por los caminos poco conocidos de estar con nosotras mismas, sin estrés ni presiones. También nos obliga a entrenar el músculo de la adaptación, abrirnos a nuevas perspectivas, autocuidarnos y resolver problemas. Por otro lado, las emociones positivas se magnifican y la sensación de triunfo y control que suele aparecer, se instala en nuestra memoria emocional cambiándonos para siempre, según explica la experta.

Así que no importa si es por acá cerca o más allá del océano, viajar nos empodera y nos hace felices. A planear pues, el próximo itinerario. 

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