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El viaje de… Tina Capistrán

Glastonbury; mi mágica visita a Avalon

    De niña, mi cuento favorito era La Espada en la Piedra. Tenía un disco ( L.P. como eran entonces) con toda la narrativa y canciones de la película original de Disney y cada vez que lo escuchaba, más me fascinaba.


     Pasó el tiempo. A los 16 años, me encontré sentada en la primera fila de un cine, maravillada viendo Excalibur y mi interés y gusto por toda esa época, revivió.


     No imaginaba que algún día, conocería aquellas tierras mágicas…



    En el verano del 2010, después de seis años de estudiar de lleno toda la tradición celta (la cual sigo estudiando hasta ahora, su maravillosa mitología, cómo y por qué celebraban ocho fiestas solares y 12 fiestas lunares, su profunda conexión con la tierra y la energía de la naturaleza), me decidí y viajé a Inglaterra.

     Luego de unos días en Londres y de enamorarme de él, tomé un autobús a Bristol, el punto de encuentro para el grupo de 16 personas que pasaríamos 15 días recorriendo los lugares místicos de Inglaterra. Y así tras unas tres horas de camino por una estrecha y curveada vereda, llegamos a Glastonbury.

    ¡Glastonbury! Ubicado en la zona de Somerset, es un pequeño pueblo, pero enorme en historia y belleza. 

     Una leyenda cuenta, que tras la crucifixión de Jesús, María Magdalena y José de Arimatea, huyendo de los romanos, llegaron hasta ahí llevando con ellos el Santo Grial, del cual se dice que aún se encuentra escondido en alguna parte de estas tierras.

    Por otra parte, en el mito medieval, fue aquí donde el rey Arturo firmó la paz con los romanos y unificó el Reino Unido. Estas y otras historias es lo que hacen de Glastonbury un lugar único lleno de magia e historia.

    En una distancia muy pequeña de recorrer se encuentran tres lugares maravillosos:

    Los Manantiales Sanadores de Chalice Wells, hermosos jardines, con manantiales sanadores de aguas rojas (con alto contenido de hierro) que los antiguos habitantes decían que eran así, por que contenían sangre de Jesús.


    Aquí encontramos también, el símbolo del vesica piscis, conocido en diferentes tradiciones que data de miles de años a.C. y que forma parte de la geometría sagrada más importante de nuestra era.

         Ubicada en el centro del pueblo se encuentra la entrada a la Abadía, al mirarla por fuera, es inimaginable lo que se encuentra cruzando la puerta. No es sólo los bien conservados restos de lo que fue uno de los conventos más importante de la Edad Media, ni su interesante museo, es mucho más.


    La abadía se encuentra en un enorme bosque, con lagos, aves y todos los árboles sagrados de la tradición celta. Al caminar por sus senderos, todos los cuentos de hadas se vuelven posibles.

Y ahí, entre la Abadía y Chalice Wells, está Tor, mejor conocido como Avalon. La mítica escuela y hogar de las sacerdotisas Celtas de la Luna. Los romanos construyeron una iglesia en la cima de la colina, misma que se vino abajo en un temblor en 1275 quedando solo una torre en pie. La rodea un laberinto, el cual lleva aproximadamente 15 horas, recorrer. Aunque está la opción de subir por la escalinata, mientras se observa Glastonbury desde arriba.

    En lo personal, cruzar la torre y entrar en la explanada de Avalon, fue una experiencia mágica y simbólica que llevaré siempre en mi corazón

    Otros lugares cercanos que visitamos, teniendo como base Glastonbury fueron Stonehenge, las grutas de los dragones en Cheddar, Bath, Wells, Tintagel, los círculos de piedra de Averbury, West Kennet, Long Barrow y Camelot.


    En fin, un viaje mágico cien por ciento recomendable.

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