Web Maker

El viaje de… Ysel Trejo

Iniciar una nueva historia

Viajar es un alimento para el ser, un nutriente que renueva el espíritu. Así lo sentimos mi esposo y yo al vivir el viaje que cambió nuestra vida. En ese recorrido descubrimos que viajar por placer, es muy diferente a partir en pos de una búsqueda.

Después de tres semanas que iniciaron con nuestros anhelos en el centro del alma, llenos de alegría, esperanza y ese cosquilleo en el estómago que ocurre ante la expectativa de algo por descubrir, arribamos cansados y con los tanques de la ilusión casi vacíos, a la ciudad de San Miguel de Allende.

Nuestro periplo había abarcado las ciudades de Moroleón, Uriangato, Celaya, Lagos de Moreno, León, San Luis Potosí y Querétaro. El objetivo era hallar un nuevo refugio que vibrara con nuestro proyecto de vida: un lugar en donde conectar la naturaleza y la esencia del ser. Deseábamos la respiración tranquila, el paladar alegre y los ojos llenos de color. 

Estábamos fatigados. En cada ciudad habíamos encontrado alguna característica de las que anhelábamos, pero había cosas que se contraponían y las debíamos descartar. Poco a poco, una a una, iban dejando de ocupar un sitio en las posibilidades. Nuestro viaje estaba siendo un trabajo para el alma.


A punto de terminar el recorrido, llegamos a San Miguel de Allende. Como a muchos de sus visitantes, la Parroquia de San Miguel Arcángel, flechó dulcemente nuestros corazones. Nunca habíamos estado allí, pero la certeza de haber llegado a casa fue inigualable. En ese momento, el cansancio se transformó en regocijo. El esfuerzo que habían efectuado nuestras conciencias nuestras mentes y nuestras emociones para mantenernos atentos, se vio recompensado. Estábamos seguros; ahí terminaba nuestra búsqueda e iniciaba un viaje más, en nuestra experiencia de vida.

¡Comparte el viaje de Ysel Trejo!