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Tres motivos para ir ¡y siempre regresar a… La Laguna de Mandinga! en Veracruz

A pocos minutos del puerto de Veracruz, se halla este santuario del bien estar, bien comer y bien beber. La laguna ofrece el marco perfecto para pasarse un día genial y muchos jarochos sólo esperan el domingo para relajarse a bordo de una lancha tomando una cerveza, mientras pasean entre un exuberante túnel de manglares. Aquí…

1. Aprovecha la oportunidad de elegir con calma y sin presión un menú justo a la medida de tu antojo, en alguno de los muchos restaurantes a la orilla de la laguna. La competencia ha hecho que la oferta gastronómica sea simplemente espectacular y sea cual sea tu elección difícilmente te arrepentirás. Te sugerimos que no te vayas sin probar la frescura de los ostiones, la textura de la minilla (carne de jaiba) y los placeres del tradicional arroz a la tumbada (con mariscos).

2. Desinhíbete como nunca y lánzate a zapatear con alegría y sin pena alguna, al ritmo de un alegre son jarocho. Frecuentemente acompañados por bailarinas dispuestas a guiar a los visitantes en los pasos básicos, los grupos de música son una oportunidad imperdible para bailar sola o en compañía con la música de la jarana, el arpa o el requinto.

3. Embelésate contemplando uno de los míticos atardeceres que le han dado fama a la laguna de Mandinga. El sol al ocultarse, las aves de regreso a sus árboles y el tranquilo ondular del agua, no sólo transmiten belleza y paz al espíritu, también son un preciado trofeo que fotógrafos amateurs y profesionales buscan con empeño. Una toma en el momento justo, no puede faltar en tu Instagram.

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